Astronomía en la Edad Media


         El legado de la astronomía griega pasó en los siglos X-XV a manos de los árabes principalmente. Tradujeron la obra cumbre de Ptolomeo, el "Almagesto"; a muchas de las principales estrellas les dieron nombres especiales que aún hoy se conservan, bien que a menudo de forma muy alterada; y confeccionaron diversos catálogos de estrellas y tablas planetarias. Los astrónomos árabes más importantes fueron Al Batani (Albategnius, aprox. 858 a 929) y Al Sufi (903-986). El príncipe tártaro Ulugbeg (1394-1449) mandó construir en Samarcanda un observatorio gigantesco. Alfonso X de Castilla (1226-84) hizo confeccionar las así llamadas Tablas Alfonsinas.
 
        En Occidente, por el contrario, no se registra apenas ningún desarrollo de la astronomía durante este período, y durante bastante tiempo se vuelve incluso a pensar en la Tierra como si fuera un disco. Hasta el siglo XV no comienza una nueva fase, después de traducirse hacia 1150 la obra de Ptolomeo de árabe o del griego al latín. Johannes Müller (llamado Regiomontanus, 1436-76) destacó por reunir nuevas mediciones y observaciones.



    Durante este periodo en Europa dominaron las teorías geocentristas promulgadas por Ptolomeo y no se presentó ningún desarrollo importante de la astronomía. Solamente Johannes Müller (llamado Regiomontanus) comenzó a realizar y reunir nuevas mediciones y observaciones.

En el siglo XV comenzaron a surgir dudas sobre la teoría de Tolomeo: el filósofo y matemático alemán Nicolás de Cusa y el artista y científico italiano Leonardo da Vinci cuestionaron los supuestos básicos de la posición central y la inmovilidad de la Tierra. Había empezado el Renacimiento.