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29 de abril de 2005

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Bienvenidos, aquí conoceréis los robots experimentales.

En la actualidad, se está investigando en diversos campos con los robots. Cabe nombrar, por ejemplo, la domótica, automóviles que se "autoconducen", robots que imitan la inteligencia animal (en este momento hay máquinas con el nivel de toma de decisiones y comportamiento de los insectos), etc...

Aquí nos vamos a centrar en aquellos destinados a mejorar la calidad de vida de muchos seres humanos con incapacidades físicas. En primer lugar, se hacen diversos experimentos en animales para posteriormente, si éstos tienen éxito, aplicarlos en seres humanos. Un ejemplo de estos experimentos son los realizados sobre ojos biónicos, que permitirían ver a los invidentes. Por ahora la mayoría de estos experimentos están en fase de pruebas, son caros y tienen efectos secundarios, pero en un futuro no muy lejano, hablaremos de implantes de piernas robóticas u ojos biónicos sin darle importancia.

 

 Algunos de los muchos experimentos que se están realizando en este campo son:

  Las ratas robóticas

  El mono robótico

  Ojos biónicos

 

Las ratas robóticas

La técnica de la robótica ha permitido la creación de diversos seres electrónicos que pueden realizar distintas actividades. A los robots de gatos, perros y humanos; se le suman ahora las ratas teledirigidas creadas en la Universidad del Estado de Nueva York.

Los científicos involucrados en este proyecto explicaron que las ratas son naturales, pero luego de realizarles implantes en el cerebro los investigadores pueden controlar sus movimientos como si se tratara de robots.

Sanjiv Talwar, quien dirigió la investigación, señala que entre las ventajas de estas ratas pueden llegar hasta sitios inaccesibles a los humanos o las máquinas, lo cual les permitiría ser utilizadas en el futuro para detectar minas explosivas o víctimas sepultadas por terremotos.

Los científicos comenzaron por estudiar y hacer modelos del comportamiento de las ratas cuando son estimuladas por señales externas. Así, reaccionan a algunos sonidos si están asociados a una recompensa, por ejemplo, comida.


Las ratas y ratones son utilizados frecuentemente para realizar diversos experimentos científicos.
Una vez estudiadas las pautas de comportamiento, los investigadores implantaron electrodos en las regiones del cerebro de los roedores que responden a la sensación de gratificación.

Las órdenes y las recompensas fueron transmitidas por ondas de radio desde una computadora portátil a un receptor colocado en forma de mochila sobre cada rata. De esta forma, los científicos guiaron por control remoto a las cinco “roborratas” a través de un trayecto con obstáculos.
 

Las ratas y ratones son utilizados frecuentemente para realizar diversos experimentos científicos.


La teledirección de las ratas puede realizarse a una distancia hasta de 500 metros y entre las órdenes que pueden enviarse están hacer que las ratas corran, giren, salten o escalen. Talwar dijo: “también logramos guiar las ratas sistemáticamente para que exploraran grandes escombros de concreto y ordenarles que atravesaran lugares que, por lo general, tienden a evitar, como campos abiertos e iluminados”.

Con respecto al hecho de que se utilicen ratas para realizar este experimento, Talwar señala que “se trata de animales que cuentan con 200 millones de años de evolución. Las ratas tienen inteligencia propia, lo que es mejor que la inteligencia artificial”.

El mono robótico

 

Un mono logra controlar un brazo mecánico con el ‘poder de la mente’. Los investigadores esperan que esta técnica permita crear dispositivos que controlen el movimiento de las prótesis.

En la foto aparece Miguel Nicolelis con uno de los monos y un brazo robot.

 
Controlar el movimiento tridimensional de brazos mecánicos con las mismas señales eléctricas que las neuronas envían a una extremidad superior. Eso han conseguido investigadores del Centro Médico de la Universidad de Duke con dos pequeños primates (‘Aotus trivirgatus’), cuyas emisiones cerebrales -captadas gracias a pequeños electrodos tras ser procesadas por ordenadores- fueron transmitidas a brazos robot, lo que hizo posible que éstos cogieran pequeñas piezas de comida. Uno de los ingenios, que se encontraba a más de 900 kilómetros del laboratorio en el que estaban los animales, recibió las ‘órdenes mentales’ por Internet.

Los resultados de esta investigación, dirigida por el neurobiólogo Miguel Nicolelis no sólo servirán para profundizar en el conocimiento de cómo codifica el cerebro la información. También pueden convertirse en la base de futuros dispositivos que permitan a pacientes con prótesis controlar, con el pensamiento, los movimientos de sus extremidades artificiales. Un «objetivo ambicioso», según Michael Gray, de la Universidad de Dalhousie (Canadá), en el que los científicos trabajan desde hace tres décadas.

Nicolelis y su equipo implantaron, en cinco zonas del córtex cerebral de los dos primates, 96 pequeños electrodos, «cada uno de un diámetro menor que el de un cabello humano». Seguidamente, grabaron los impulsos eléctricos emitidos por el cerebro cuando los animales realizaban ciertas tareas con sus brazos, y emplearon después un ordenador para «ver si era posible predecir la trayectoria de la mano del mono a partir de las señales». 

Los autores ya habían hecho experimentos con ratas, para ver si podían controlar un brazo robot que les «llevara agua a la boca». Tanto en los primates como en los roedores, dice Nicolelis, «hemos encontrado dos cosas asombrosas»: las señales implicadas en la trayectoria de la mano proceden de todas las zonas del cerebro con electrodos y la «unidad funcional del proceso no parece ser una sola neurona», sino grandes grupos de células. Esto «refuerza la idea de que el cerebro se basa en amplias poblaciones de neuronas distribuidas en muchas áreas, que codifican el comportamiento de manera dinámica».

Una vez que el ordenador dispuso de la información recogida durante el proceso de adiestramiento de los primates y estableció cómo podía reaccionar un brazo mecánico a las señales neuronales, se demostró experimentalmente su capacidad de predicción: las señales, procesadas por el equipo informático, se emitieron a un ingenio mecánico próximo y a otro situado a más de 900 kilómetros, que realizaron los movimientos tridimensionales previstos. «Fue asombroso ver moverse a un robot en mi laboratorio, sabiendo que estaba siendo guiado por las señales del cerebro de un mono de Duke», dice Mandayam Srnivasam, director del laboratorio del Instituto de Tecnología de Massachusetts.

 

Nicolelis cree que el desarrollo futuro de dispositivos basados en el probado con los pequeños monos también «podría ser usado para ayudar a personas con parálisis a restaurar algunas funciones motoras».
 

Ojos biónicos
 

Implante Cortical

La cura de la invidencia pasa por añadir características robóticas al ser humano. Cables conectados a implantes cerebrales, micro-telescopios situados en la retina, gafas con microcámaras incorporadas. Lo que ayer nos parecia utópico hoy nos parece viable y mañana puede que sea un hecho. Señores y señoras, bienvenidos al futuro.

Son muchos los científicos que están volcando todo su esfuerzo en contribuir a la creación de los llamados 'ojos biónicos'. Implantes de retina o corticales que ayuden a recuperar la visión mediante la estimulación de las áreas afectadas.

Cuando uno ve una foto de un paciente con prótesis corticales la reacción inmediata está asegurada. Es impresionante pensar que una persona puede sobrevivir con un implante en el córtex cerebral y el consiguiente agujero en el cráneo, del que sale el cable conector. Lo impactante de esta creación pasa por la consiguiente polémica. Son varias las personas que se oponen ya que la necesaria cirugía puede empeorar la calidad de vida de la persona ciega, que de no ser por la operación gozaría de una buena salud general.

El Instituto Dobelle de Portugal es uno de los creadores de este tipo de dispositivos cerebrales. Su modelo está compuesto, además de por el implante coclear, por un procesador de señales y unas gafas con una microcámara incorporada. La cámara captura la imagen que esta en frente del individuo y el procesador la transforma en señales comprensibles por el cerebro.

El precio actual del sistema ronda los 115.000 dólares lo que limita bastante su aplicación generalizada. No obstante, el modelo sigue en pruebas y de momento, lo máximo que se ha conseguido es que los pacientes vean, como consecuencia de la estimulación cerebral, puntos de luz ('fósfenos'). El número de personas que entran a formar parte de los ensayos clínicos es muy limitado ya no sólo por el precio sino por los efectos adversos que se dan. Según explica Steven Kotler en un artículo publicado por la revista 'Wired', en septiembre de 2002, un paciente (llamado 'paciente Alfa') sufría espasmos, temblores, naúseas e incluso ataques cuando recibía un exceso de estimulación.

Se trata de un dispositivo que además permitiría al sujeto usar un ordenador e incluso Internet, si se sustituye la cámara por una computadora. El objetivo es ayudar a la integración de las personas ciegas en el ámbito laboral. "El televisor, el ordenador y la posibilidad de acceder a Internet pueden demostrar un mayor valor en el futuro que la independencia en la mobilidad", subraya Wm. H. Dobelle.
 

 

 

 

     

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